11 mayo 2007

Tributo a un patriarca del cine italiano

GENTE FATTI E… FANTASIA: Encuentro con Mario Monicelli
El veterano cineasta, en su primera visita a la Argentina, se conmovió por la demostración de afecto del público local.



Con energía y vitalidad sorprendentes, por su edad -recordemos que está próximo a cumplir los 92 años-, Mario Monicelli, con rigurosa puntualidad, ingresó al Teatro Coliseo que, engalanado como en las grandes ocasiones, ofreció el marco adecuado para agasajar al mito viviente del cine italiano. El público, de pie, ovacionó al maestro que, visiblemente sorprendido, agradeció la demostración
de afecto para ubicarse de inmediato en el escenario y compartir el estrado con el director del Instituto Italiano de Cultura, Ennio Bispuri y el crítico de cine y escritor, Nestor Tirri.

Allá, lejos y hace tiempo
Para quienes evidenciamos cierta veteranía en la temática de la comunidad italo-argentina, reflejando experiencias a través de las páginas de Tribuna Italiana, la velada del pasado lunes 12, en el Teatro Coliseo, sin lugar a dudas, ocupará un lugar destacado en la memoria, etiquetada con la leyenda: "Vivencias emotivas y gratificantes". Muchos de los presentes -cronista incluido- allá, lejos y hace tiempo, en las décadas del '50 y '60, éramos jóvenes inmigrantes, "tanitos" intentando superar el desarraigo para integrarnos al generoso país que nos había cobijado. Una tarea compleja que logramos superar en diversos ámbitos, como el familiar, el laboral y el profesional, sustentados -de alguna manera- por el auge de "lo italiano", en esa época, simbolizado por los éxitos de las canciones, Modugno, Mina, el arte, la literatura, la moda, todos queríamos vestirnos como Marcello en "La Dolce Vita" y, en particular, la popularidad en cine de Gassman, Sordi, Lollobrigida, Loren y Cardinale, entre los actores y directores, como Fellini, Risi y Mario Monicelli. Seguramente, nuestra presencia y aplausos llevaron implícitos un valor agregado, la íntima satisfacción de haber cumplido, simplemente, con un gesto de gratitud.

La visita del cineasta es el resultado de una feliz y oportuna iniciativa del Istituto Italiano di Cultura, a través de su director Ennio Bispuri, cinéfilo por excelencia y de su equipo de colaboradores como Aniello Di Iorio, activo coordinador y anfitrión de la memorable velada.

El intenso programa de actividades de Monicelli en Argentina, se inició con su asistencia al Festival de Cine de Mar del Plata, donde además de presentar su reciente creación, el film "Le rose del deserto", fue galardonado con el Astor de Oro, un merecido reconocimiento a su trayectoria entregado por el Vicepresidente de la Nación, Daniel Scioli. El extraordinario recibimiento impresionó al veterano director quién, conmovido, agradeció a la audiencia señalando que con su presencia, la primera visita a la Argentina, intentaba saldar una deuda con el público local, aquélla del premio que en el año 1964, el jurado le otorgó a "I compagni".

Con bastante anticipación a la hora de inicio, una considerable cantidad de público se ubicó frente al Coliseo esperando el momento de ingresar a la sala. Un clima distendido y de agradable expectativa era el marco imperante, hecho que sorprendió gratamente al cronista habituado a otra clase de situaciones sobre la vereda de la calle Marcelo T. de Alvear. Con familiares y amigos invitados para la ocasión se incorporó a la fila y "la dulce espera" fue la oportunidad para dialogar sobre la figura del homenajeado conformándose una suerte de biografía express de Monicelli.

Una storia, piccola, piccola
Un director que se ubica entre los grandes protagonistas del cine italiano del último medio siglo, hijo de un prestigioso periodista y de una ama de casa, Mario Monicelli nació en Viareggio (Toscana), el 15 de mayo de l915. Cursó estudios en la Universidad de Pisa en la carrera de Filosofía y Letras. Apasionado por el cine desde muy joven, ejerció la crítica cinematográfica y, a partir de 1949, comenzó la tarea que lo consagró. Un creador al que, desde el neorrealismo de Roberto Rosellini (Roma città aperta) y con otro de los protagonistas del cine peninsular, Dino Risi, se les atribuye con justicia la paternidad della Commedia all'Italiana.

Un género con espíritu típicamente italiano, una marca registrada que trata argumentos serios, a menudo dramáticos, como el hambre, la miseria y la vejez, con cierto sentido del humor. Historias de personajes simples que desafían la durísima realidad de la posguerra de la mejor manera posible. Un estilo que combina el humorismo con la sátira y la ironía. El cineasta detenta una abultada producción, 65 películas con algunos éxitos que perduran en la memoria colectiva. Un genial realizador que supo contarnos historias sobre "Guardie e Ladri", "I Soliti ignoti", "La Armata Brancaleone", "Compagni", "Marchese del Grillo", "Un borghese piccolo, piccolo" o "Amici miei".

La ceremonia
Entre los numerosos asistentes, logramos observar la presencia de autoridades diplomáticas como el embajador Stefano Ronca y señora, el Cónsul General Giancarlo Curcio e invitados especiales, como el presidente del Comites de Buenos Aires, Santo Ianni, la esposa del diputado Giuseppe Angeli, Señora Lidia Sartoris, nuestro conocido Gianfranco Pagliaro, entre otros, y la que fue una verdadera sorpresa, la excelente actriz, China Zorrilla.

Le correspondió a Ennio Bispuri presentar al prestigioso invitado quien, visiblemente sorprendido por el recibimiento, agradeció de manera "creíble" al auditorio. A continuación, se exhibieron algunas secuencias de películas como: "Guardie e Ladri", "Il marchese del Grillo", "La Grande Guerra" e "I soliti ignoti".

Las ausencias añoradas
El criterio utilizado para seleccionar los tramos de los films exhibidos, generó cierto debate entre el público. Sin lugar a dudas, se trata de un argumento que invita a la polémica, algo parecido a lo que ocurre con el fútbol donde cada uno tiene su propia selección in mente. Resulta difícil conformar a todos, sin embargo, suponemos que escenas de obras maestras como "I compagni", "La Armata Brancaleone", "Un borghese piccolo, piccolo" o "Amici miei", no deberían haber faltado a la cita. Finalizado el capítulo, le correspondió a Néstor Tirri trazar un perfil de Monicelli, complementado en forma amena por algunas anécdotas que, en su profesión periodística, lo vinculan con el eximio director.

Como conclusión del evento, el "padre della Commedia all'Italiana" se dispuso a conversar con el público. Una tarea seguramente compleja por la diversidad de las preguntas efectuadas a las que el maestro intentó dar la respuesta adecuada recurriendo a "su arma preferida", la fina ironía. Lamentablemente, el diálogo se vio dificultado por dos aspectos que suponemos de orden técnico que, en definitiva, no lograron empañar el brillo de la velada. El primero, los protagonistas del escenario parecían encandilados por la ubicación de las luces frontales que les hacían difícil la tarea de divisar al público y, en particular, saber quién formulaba la pregunta. La restante, la ubicación de parlantes que no permitía oír con claridad, como por ejemplo, en el caso de Pagliaro y China Zorrilla, situación que de alguna manera impulsó a la veterana actriz a manifestar sin micrófono y con un grito impactante: "¡Grazie Maestro!", expresión emulada y compartida por la toda la sala que nuevamente de pie despidió con un "arrivederci" a Mario Monicelli.

Walter Ciccione