(Publicado en Tribuna Italiana en septiembre de 2004)
Foto de www.activitaly.it
En las últimas ediciones de Tribuna Italiana, dos de sus destacadas secciones están encabezadas con un término en común: “ignoti”. El hecho no parece casual y si bien tratan asuntos de distinta índole, existe una conexión especial que los vincula.
En el primer caso, el editorial titula: “Un terzo di ignoti” y coloca en esta categoría a 532 mil ciudadanos della circscrizione estero con derecho al voto. Esta “ínfima” diferencia que separa los datos suministrados por il Ministero Affari Esteri (3 millones 400 mil) y el Anagrafe Consolare (4 millones) genera, en esa supuesta masa anónima di connnazionali, un estado de lógica confusión.
Por su parte, La Finestra eleva la apuesta: “Tre terzi di ignoti”. Elabora una sutil reflexión sobre el desmedido espacio que los medios italianos dedican a las problemáticas de los inmigrantes en la península (2 millones 400 mil) ignorando y desestimando el quehacer de 4 millones de italianos que vivimos fuera de Italia.
Estas consideraciones despertaron una inquietud reprimida, brindándome el soporte necesario para sumarme a esta suerte de variaciones sobre un mismo término: “Ignoti”, avalando aquel refrán que señala: “No hay dos sin tres”.
Mi objetivo puntual es cuestionar la programación de la RAI-I, donde, salvo esporádicas menciones, América Latina resulta un territorio ignorado. Las comparaciones suelen resultar antipáticas. Sin embargo, el desequilibrio y el enfoque informativo relacionados con nuestros hermanos americanos, los del Norte, es tan manifiesto y contundente que raya lo agraviante. Sin embargo, como en todo hecho, existe, también, la otra cara de la moneda y ésta, nos indica que deberíamos reflexionar con mucho sentido aurocrítico y evaluar hasta qué punto llega nuestra responsabilidad en esta situación. Y, lejos de pretender asumir el cómodo rol de víctimas, correspondería que debatamos con urgencia las causas.
En este mundo globalizado y tecnificado, uno de los elementos que suele utilizarse para evaluar la trascendencia de alguien, sea este político, científico o, como en nuestro caso, una simple comunidad, es aplicar una formula denominada “índice de impacto”. En ese caso la importancia está determinada por la cantidad de veces que el sujeto en estudio es citado en los medios. Esta fórmula, aplicada a la relación RAI-I / Argentina, determinaría resultados obvios de señalar. Otro sistema de evaluación es una fórmula casera que responde a una observación simplista, utilizada a menudo por un estimado amigo: “Si no estás en la tele, no existís”.
Para ilustrar las afirmaciones, un tanto genéricas, sobre “cómo nos ven” (es una simple expresión de deseo), citaré un programa de la RAI-I, generalmente ponderado por nuestra comunidad: “Qui Roma”, un envío interesante puesto que enfoca la problemática di collettività all’estero con buen criterio y en forma amena. En sus comienzos, el ciclo mantenía un adecuado equilibrio informativo dentro de su panorama mundial. A partir de la crisis (que supimos conseguir…), la prioridad noticiosa se inclinó a resaltar saqueos, cacerolazo, corralito, default, piqueteros y la patética imagen de la “vaca rosarina” faenada a la vera del camino. Sin omitir nuestro emblema característico, un estigma que nos diferencia con otras comunidades en el mundo: la imagen de la fila frente al Consulado de Buenos Aires.
Luego, otros hechos ocuparon la atención: las elecciones para renovar COMITES y C.G.I.E. Nos consta que, tanto en cantidad de votantes como en miembros electos, Argentina mantiene una notable supremacía numérica. Sin embargo, notas, coberturas, entrevistas, ¿la RAI-I hacia dónde las focalizó de manera excluyente? A Estados Unidos. Las distintas celebraciones conmemorando il Santo Patrono di uno dei tanti paesi, ¿dónde se festejan mejor? En Estados Unidos. Y, así, en este juego de comparaciones, podríamos continuar por varios párrafos y, por más corazón que pongamos en los argumentos, llevamos las de perder. Habitamos el Hemisferio Sur y lo trascendente sucede en Miami (léase Maiami!!!).
Otro dato ilustrativo sobre la utilización de recursos. “Qui Roma” dispone de un mínimo de cuatro corresponsales en Estados Unidos y, para cubrir América del Sur (Argentina, Brasil, Chile, Venezuela, etc.), uno solo, una especie de correcaminos que reside en Uruguay.
Si la memoria no me falla, “I soliti ignoti” tuvo una segunda parte: “Audace colpo dei soliti ignoti”. ¿No habrá llegado el momento de imitarlo (en sentido metafórico)? ¿O con respecto a la RAI-I, debemos resignarnos con otro título de película: “C’eravamo tanto amati…”? Para reflexionar.
07 septiembre 2006
I soliti ignoti
Walter Ciccione
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